Líneas horizontales que aparecen al elevar las cejas y se quedan insinuadas incluso en reposo. Textura algo seca o “acartonanada” al final del día y maquillaje que marca los pliegues.
Limpieza suave, antioxidantes por la mañana, hidratantes que refuercen barrera, renovadores nocturnos cuando proceda y fotoprotección diaria. Evitar gesticulación sostenida (cejas arriba al hablar) ayuda a que los resultados se mantengan.
Combinamos neuromodulación selectiva para relajar el músculo frontal con hidratación intradérmica y bioestimulación. El objetivo: alisar sin bloquear la expresión, mejorar la calidad de la piel y sostener el resultado en el tiempo.
Expresión marcada, pliegues que asoman al gesto y una frente que pierde uniformidad.
Analizamos tu dinámica facial, la calidad de la piel y tus hábitos (gesto, sol, estrés) para diseñar un plan que suaviza líneas, mejora la hidratación intradérmica y devuelve un acabado uniforme sin perder naturalidad.

Trabajamos con puntos y dosis calculadas para equilibrar la elevación de las cejas y evitar sobrecorrecciones. El resultado es una frente más lisa y luminosa, con expresión natural y descanso visible desde los primeros días.
Infiltramos ácido hialurónico no reticulado en microdepósitos subtérmicos para retener agua y mejorar la elasticidad. La frente gana flexibilidad, las líneas finas se difuminan y el maquillaje se asienta mejor.

A partir de tus plaquetas liberamos factores de crecimiento que activan la regeneración tisular. Sesión a sesión mejora la firmeza, la calidad de la piel y ese brillo sano que hace que la frente se vea más lisa y uniforme.
Microinyecciones superficiales depositan un cóctel de vitaminas, minerales, coenzimas, aminoácidos y AH ligero. Rehidrata, activa el metabolismo cutáneo y refuerza la barrera, ayudando a que las líneas finas pierdan protagonismo.
