Pliegues que nacen junto a las aletas nasales y caen hacia la comisura, o líneas verticales desde ésta hacia el mentón. El rostro parece más rígido y el maquillaje se acumula en la zona.
Limpieza suave, hidratantes que refuercen la barrera, antioxidantes de día y renovadores suaves de noche cuando proceda. SPF 50 a diario y una rutina constante para sostener la calidad de la piel.
Combinamos soporte con ácido hialurónico, hidratación intradérmica (skinbooster) y blanching para pulir arrugas finas. Ajustamos puntos, cantidad y profundidad según anatomía, objetivo y temporada.
Cuando el pliegue gana protagonismo, el gesto parece cansado y el óvalo pierde definición.
Analizamos soporte, hidratación y dinámica facial para diseñar un plan que suaviza el surco, pule la superficie y devuelve frescura sin perder tu expresión. La clave está en combinar soporte estratégico con hidratación intradérmica y pulido fino.

Utilizamos geles específicos y técnicas de precisión (cánula/aguja según el plano) para devolver soporte donde el tejido lo ha perdido. El objetivo es que el surco se perciba más corto y amable, con un acabado fresco y proporcionado.
Infiltramos ácido hialurónico no reticulado en microdepósitos intradérmicos para retener agua, aportar flexibilidad y que la zona se vea más lisa y confortable. No busca volumen, sino calidad de piel que sostiene la corrección.

Con AH muy fluido y microdepósitos a nivel muy superficial, plancha las arrugas finas que cruzan el surco y la comisura. Es el toque de alta costura: no cambia volúmenes; pule y perfecciona.