Piel más fina y laxa, pliegues horizontales (“anillos de Venus”), ligero “efecto cortina” bajo el mentón y transición cuello-mandíbula menos definida. Con el tiempo, el óvalo pierde tensión y la luz marca más las irregularidades.
Limpieza suave, antioxidantes por la mañana, fórmulas que refuercen la barrera, renovadores nocturnos cuando proceda y fotoprotección diaria hasta el escote. Postura, hidratación y ejercicios suaves de elongación ayudan a sostener los resultados.
Combinamos bioestimuladores de colágeno para densificar, skinbooster para hidratar en profundidad, toxina botulínica (en bandas platismales seleccionadas) para relajar tiranteces que “tiran” del óvalo, e HydraFacial adaptado a cuello/escote para mejorar textura y receptividad de la piel.
La flacidez en el cuello aparece cuando la piel pierde colágeno, elastina e hidratación profunda: el tejido cede, el contorno se “ablanda” y el mentón pierde definición. Evaluamos estructura, calidad de piel y hábitos para diseñar una estrategia que combina bioestimulación, hidratación intradérmica, neuromodulación selectiva y limpieza avanzada.

Adaptamos HydraFacial a cuello y escote con puntas y boosters específicos: exfolia con suavidad, extrae impurezas e infunde sérums antioxidantes/hidratantes. La piel del cuello queda más lisa, luminosa y preparada para la bioestimulación y el skinbooster.
Indicados cuando la flacidez en el cuello se asocia a piel fina y pérdida de sostén. Mediante microinyecciones, activan la neocolagénesis y mejoran la arquitectura del tejido, con un efecto de “rearme” paulatino que redefine el óvalo sin crear volumen artificial.

El skinbooster coloca ácido hialurónico no reticulado en la dermis del cuello para atraer agua, mejorar elasticidad y “acolchar” la superficie. Ideal para anillos de Venus y piel que pide confort, dejando un acabado más liso y luminoso.
En casos de flacidez en el cuello con bandas platismales marcadas, pequeñas dosis estratégicas de toxina reducen la tracción hacia abajo, contribuyendo a un cuello más suave y a una transición mandíbula-cuello más limpia, sin alterar tu expresión.
